TRIPTICO A CARBONERAS III
A Marisa Caparrós Armand
Una niña toledana en las playas de Carboneras.
A orillas de la playa está sentada.
La espuma con sus pies está jugando,
y el mar y el horizonte está intentando
abarcar con su mano y su mirada.
Su espalda contra azules destacada.
Sus rizos con el viento están bailando.
Su mente, con mil pájaros volando,
roza suave la mar alborotada.
A veces mira atrás y estalla en risa
clavando su mirada en mi pupila
y un dedo señalando al infinito.
Parece que al mirar lanzara un grito,
decirme con los ojos, tan tranquila,
que en la mar, por crecer, no tiene prisa.
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sábado, 15 de agosto de 2009
LA PLAYA
TRIPTICO A CARBONERAS
A Carmen G.C.
Encrestado su pelo de cepillo,
con su biquini blanco, descansada,
sobre una toalla blanca está tumbada,
ligera como vuelo de cuclillo.
Resplandece cual hoja de cuchillo,
su piel, que de la mar está mojada,
parece de este sol enamorada
y el sol le corresponde con su brillo.
Sus ojos contra el cielo están cerrados
llenando su recuerdo de mil cosas
y las mil, su sonrisa, se las calla.
La mar y el sol con ella desposados
le sirven con su luz catorce rosas
y yo a su lado, aquí, en esta playa.
A Carmen G.C.
Encrestado su pelo de cepillo,
con su biquini blanco, descansada,
sobre una toalla blanca está tumbada,
ligera como vuelo de cuclillo.
Resplandece cual hoja de cuchillo,
su piel, que de la mar está mojada,
parece de este sol enamorada
y el sol le corresponde con su brillo.
Sus ojos contra el cielo están cerrados
llenando su recuerdo de mil cosas
y las mil, su sonrisa, se las calla.
La mar y el sol con ella desposados
le sirven con su luz catorce rosas
y yo a su lado, aquí, en esta playa.
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"la playa",
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carmen,
soneto
CARBONERAS
TRIPTICO A CARBONERAS I
Ya conozco de ti lo que me ofreces:
Tu misteriosa luna, tus estrellas,
la arena de tus calas, las más bellas,
el círculo de luz con que amaneces.
El rumor de la espuma en que te meces,
la fuerza de tu mar con que destellas
y ese silencio lento donde sellas
la paz y la pasión con que te creces.
Esa dulce sonrisa en tus mujeres,
la fuerza de los hombres que labraron
tus calles tan estrechas y esquineras.
Solo tú proporcionas mil placeres
a los que a ti, buscándote, volaron
por tu nombre atraídos: Carboneras.
Ya conozco de ti lo que me ofreces:
Tu misteriosa luna, tus estrellas,
la arena de tus calas, las más bellas,
el círculo de luz con que amaneces.
El rumor de la espuma en que te meces,
la fuerza de tu mar con que destellas
y ese silencio lento donde sellas
la paz y la pasión con que te creces.
Esa dulce sonrisa en tus mujeres,
la fuerza de los hombres que labraron
tus calles tan estrechas y esquineras.
Solo tú proporcionas mil placeres
a los que a ti, buscándote, volaron
por tu nombre atraídos: Carboneras.
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