A Abril Soria Wolf
El uno, circunspecto y estirado.
El dos es un gran pato del revés,
y como una mujer sentada el tres.
El cuatro, narigudo y controlado.
El cinco con visera y engordado,
el seis como la luna. ¿No lo ves?
El siete está cortado, tiene estrés.
El ocho tan orondo... engominado.
El nueve, la cabeza tras un seto
y el diez alguien que juega con un aro.
El once es como un uno en el espejo.
El doce va jugando con un tejo
y el trece va gruñendo. Es muy raro.
El catorce termina este soneto.
sábado, 15 de agosto de 2009
LA HOGUERA
Certera con tus luces infinitas
como lenguas de rojos amarillos,
mientras prendes mis ojos con tus brillos
que a su vista tu baile nunca evitas.
Tal parece que tú al compás tiritas
con sueños que despiertan diez mil grillos
que pasan por mi cuerpo sus cepillos
aumentando mis ansias infinitas.
Mas no puedo restar a tu mirada
la mía que en tu luz queda cautiva
desatando recuerdos ya olvidados.
Me prendes en el juego de la nada
persiguiendo tu luz, tu lengua esquiva
de rojos amarillos y morados
como lenguas de rojos amarillos,
mientras prendes mis ojos con tus brillos
que a su vista tu baile nunca evitas.
Tal parece que tú al compás tiritas
con sueños que despiertan diez mil grillos
que pasan por mi cuerpo sus cepillos
aumentando mis ansias infinitas.
Mas no puedo restar a tu mirada
la mía que en tu luz queda cautiva
desatando recuerdos ya olvidados.
Me prendes en el juego de la nada
persiguiendo tu luz, tu lengua esquiva
de rojos amarillos y morados
MI ODIO
Ese del que te ríes al final.
Ese con el que gozas al mirarme,
ese con el que anuncio mi desarme
sentado en tu rotunda terminal...
El que llora sintiendo tu fatal
presencia sin dejar que me rearme.
El que planta su mano de gendarme
y presta su capucha al carnaval...
Ese por el que lágrimas me brotan
rodando entre mis surcos su bostezo,
dejado del que debe ser custodio...
Ese en el que mis súplicas rebotan,
el que niega mis credos si le rezo,
ese del que te ríes, ese es mi odio.
Ese con el que gozas al mirarme,
ese con el que anuncio mi desarme
sentado en tu rotunda terminal...
El que llora sintiendo tu fatal
presencia sin dejar que me rearme.
El que planta su mano de gendarme
y presta su capucha al carnaval...
Ese por el que lágrimas me brotan
rodando entre mis surcos su bostezo,
dejado del que debe ser custodio...
Ese en el que mis súplicas rebotan,
el que niega mis credos si le rezo,
ese del que te ríes, ese es mi odio.
AQUEL ROBLE
TRIPTICO AL AUTOR III
¿Cuando estuvo la música del cielo
rescatando del fuego que me abrasa
mi dolor y mi fe, mi luz escasa,
fatídico alimento de mi vuelo?
Solo estoy con mi dios y mi escalpelo
levantándome solo en esta casa,
y es que solo pretendo tabla rasa
para sentirme así solo en mi suelo.
La vida me procura referencias
soldadas a la esquina de mi sueño,
famélicas alforjas de vivencias.
Mi salud no procura gran empeño
recibiendo, como hace, las dolencias
dobladas de aquel roble que hoy es leño.
¿Cuando estuvo la música del cielo
rescatando del fuego que me abrasa
mi dolor y mi fe, mi luz escasa,
fatídico alimento de mi vuelo?
Solo estoy con mi dios y mi escalpelo
levantándome solo en esta casa,
y es que solo pretendo tabla rasa
para sentirme así solo en mi suelo.
La vida me procura referencias
soldadas a la esquina de mi sueño,
famélicas alforjas de vivencias.
Mi salud no procura gran empeño
recibiendo, como hace, las dolencias
dobladas de aquel roble que hoy es leño.
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LA ESCALERA
TRIPTICO AL AUTOR II
He llegado al final de la escalera
donde el viento mortal, tornado viento,
me eleva más arriba donde tiento
con dedos de nostalgia blanda esfera.
El último escalón y ya la espera.
La nada en la tormenta del tormento
que sube desde mí, desde mi intento
y llega a mi garganta tan certera.
De recuerdos la vida se completa,
de rostros y de llantos y de risas
y de saltos al toque de corneta.
Ya no entiendo muy bien aquellas prisas.
Mientras cierro tranquilo mi carpeta,
el viento, el huracán, se tornan brisas.
He llegado al final de la escalera
donde el viento mortal, tornado viento,
me eleva más arriba donde tiento
con dedos de nostalgia blanda esfera.
El último escalón y ya la espera.
La nada en la tormenta del tormento
que sube desde mí, desde mi intento
y llega a mi garganta tan certera.
De recuerdos la vida se completa,
de rostros y de llantos y de risas
y de saltos al toque de corneta.
Ya no entiendo muy bien aquellas prisas.
Mientras cierro tranquilo mi carpeta,
el viento, el huracán, se tornan brisas.
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ENTRESIJOS
TRIPTICO AL AUTOR I
Sinuoso, misterioso, displicente,
argumento basal, y sin sentido,
amante universal, vulgar querido,
apunte de buril, intransigente.
Odiado por los dioses y la gente,
soberbio, de ala ancha y divertido,
tan loco, terminal y sometido
su paso a la desgracia de indigente.
Así aprecia la vida el submarino,
el que ocupa su vida rebuscando
las gruesas disciplinas que no entiende.
Así me siento: de alba y vespertino.
Que no sé de carreras, siempre andando,
en el mismo lugar que me pretende.
Sinuoso, misterioso, displicente,
argumento basal, y sin sentido,
amante universal, vulgar querido,
apunte de buril, intransigente.
Odiado por los dioses y la gente,
soberbio, de ala ancha y divertido,
tan loco, terminal y sometido
su paso a la desgracia de indigente.
Así aprecia la vida el submarino,
el que ocupa su vida rebuscando
las gruesas disciplinas que no entiende.
Así me siento: de alba y vespertino.
Que no sé de carreras, siempre andando,
en el mismo lugar que me pretende.
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